Se
reconoce a los niños y niñas y jóvenes su condición
de última versión de la humanidad.
Esto significa que tienen derecho a revisar todo cuanto
se les muestre, aunque no puedan descartarlo sin alguna clase de reflexión.
Se reconoce a los niños y niñas los derechos básicos
del aprender:
Aprender a su tiempo.
Aprender lo que quieren aprender.
No aprender aquello que no quieren aprender.
El respeto por estos derechos es esencial para no afectar
la capacidad propia de aprendizaje que cada ser humano posee y que una
educación voluntarista y dirigista anularía
en muchísimos casos.Los jóvenes gozan de iguales derechos
sólo que supeditados a una responsabilidad creciente sobre su
propia vida y su destino, así como a decisiones sobre el futuro
de su vida laboral o de estudios superiores.