Reconocemos a la educación como un derecho y un
deber de la familia al cual contribuye la escuela, a pedido de los padres.
Reconocemos al acto de educar como una elección
vocacional de indudable nobleza que debe ser apreciado y respetado.
Intentamos construir una comunidad educativa donde se
respeten estos derechos y donde alumnos, padres, maestros y directivos
podamos aprender en forma permanente en la riqueza de la interacción
humana con un sentido solidario. De hecho, no hemos escatimado esfuerzos
ni medios para hacerlo posible.
Los maestros cuentan con una reunión semanal plenaria, con participación
de los directivos y administrativos, para discutir la marcha de los
compromisos de acción, situaciones nuevas, presentar quejas o
ideas, etc.
Los padres cuentan con órganos de control y gestión
como la Asociación Cooperadora, El Consejo Asesor, reuniones
de reflexión llamadas Encuentros para Ver Juntos, así
como asociaciones transitorias con fines determinados. El Diseño
Curricular actual de la E.G.B., por ejemplo, surgió de un año
de reflexión y discusión en grupos diferentes de padres
y maestros. Toda nueva iniciativa de la escuela es transmitida a los
padres para recabar sus opiniones. Asimismo, son muchos los padres (y
abuelos) que participan de la vida escolar a través de distintas
cátedras o talleres.
|