Día de la lucha contra el uso y tráfico
de drogas
Es ingenuo pensar que las droga-adicciones son producto
del mercado de la droga.
El narcotraficante es un delincuente que utiliza un mercado preexistente
para su comercio. Él vende lo que el narco-consumidor pide, y
éste es una persona que vive entre nosotros, un vecino, familiar
o amigo nuestro. Una persona que tiene, casi, la sicología media
de la sociedad actual.
El consumidor de drogas es sólo un producto especializado de
una sociedad basada en el consumo irreflexivo y compulsivo.
El droga-adicto es sólo un adicto especializado en una sociedad
de adictos a toda clase de productos físicos, químicos
y mentales.
La sociedad en su conjunto y, muchas veces los propios padres y familiares
los incitan al consumo y los llevan a la adicción, desde temprana
edad, a través de hábitos imprudentes e irreflexivos.
Ya hemos dicho en otras oportunidades (Ver Boletín "Sin
Drogas") que muchos de los efectos que se buscan en las drogas
son provistos naturalmente por el propio organismo a través de
las llamadas "drogas endógenas", fabricadas por el
propio cuerpo, en condiciones de salud física y síquica
y con una vida armoniosa.
Muchísimas personas consumen "drogas legales", recetadas
por los médicos y siquiatras, para "estar bien", cuando
estar bien debería ser el resultado natural de la salud integral.
Pero muy pocos se preocupan de la salud integral y prefieren atentar
contra su salud primero y usar medicamentos reparadores luego.
El problema de la droga-adicción y de los narco-traficantes pone
al desnudo la hipocresía de nuestra sociedad actual donde las
campañas políticas las subvencionan diferentes clases
de delincuentes (entre ellos los "narcos"), donde se publicitan
drogas como el cigarrillo, el alcohol y toda clase de medicamentos innecesarios.
Sabemos que todos ellos (cigarrillo, alcohol, medicamentos tranquilizantes
o euforizantes) son puertas de entrada a otras clases de drogas y, sin
embargo, son aceptados socialmente y hasta se convive con ellas en el
propio hogar.
El mejor remedio es una vida sana de cuerpo y psiquis, una mente consciente
de su posición existencial y con anhelos claros y elevados para
la vida. Nosotros somos los adultos que debemos ofrecer ese escenario
para nuestros niños y jóvenes.
Continuemos trabajando en esa dirección.
Ginés del Castillo 26/06/00
PERMITIDA SU REPRODUCCIÓN CITANDO LA FUENTE:
Ginés del Castillo (2000) Efemérides-Sin Drogas-Escuela
de la Nueva Cultura La Cecilia
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