9 de Julio de 1816 2002 La nueva independencia
9 de julio de 1816, hace apenas 186 años.
España, el país imperial, se ha repuesto
y trata de recuperar por las armas su antigua colonia.
Un grupo de personas se resiste a ello. Son españoles,
nacidos en España o en estas tierras, que reniegan de su origen
en una época en que la pertenencia a la tierra es más
fuerte que la abstracción de las nacionalidades.
Son patriotas, responden al llamado de la
pater, la tierra de sus padres, su tierra. Reclaman el derecho
a vivir según sus propias leyes en una tierra que sus antepasados
quitaron a los aborígenes que vivían en ella, a sangre
y fuego. El habitante originario de estas tierras conquistadas, será
el ausente en la mesa del nuevo poder.
En 1816 se decide la independencia de este territorio
de la potencia imperial, España. Esto no cambia la situación
del aborigen, del peón de estancia, de la gente humilde, que
sigue bajo el dominio del extranjero o del patrón.
Los humildes fueron la carne de cañón que se utilizó
para la guerra de la independencia. Humildes de un lado y del otro,
muriendo por intereses ajenos. En el 2002 asistimos a una nueva dependencia,
esta vez encarnada en los EEUU de América, aunque no sea perceptible
la ocupación territorial.
En realidad, el redondo mundo se resiste a ser
separado por líneas territoriales.
Las naciones son el resultado de la rapiña, del deseo de poder,
de la mezquindad de unos, de la necesaria defensa de otros.
Vivimos en un mundo global. Vivimos en un mundo comunicado
de un extremo a otro en tiempos mínimos. Esto ha sido utilizado
por los más poderosos para explotar, aún más, a
los oprimidos del mundo.
Los oprimidos no tienen nación, tienen opresores.
Hoy, aquí, tenemos opresores extranjeros y otros nacionales
esperando su turno o compartiendo la rapiña con algún
imperio. El camino de la liberación de los oprimidos puede pasar
por una etapa de liberación nacional, pero no termina allí.
La explotación del hombre por el hombre
está instalada en la concepción económica que nos
gobierna. Un sistema basado en la ganancia de los que ya tienen y no
en la atención de las necesidades de todas las personas, sin
diferenciación.
La próxima independencia es la independencia
del egoísmo que vive oculto -o no tanto- en el interior de cada
uno de nosotros. De nada servirá que algunos se resistan cuando
las mayorías hayan comprendido y cambiado.
La Nueva Independencia es la construcción
de una Patria Universal donde todos podamos vivir en solidaridad y paz.
Ginés del Castillo- 9 de Julio de dos-mil-dos
|